jueves, 4 de abril de 2013

Novela: Don't give up, stay strong~

Bueno, pues aquí tenéis algo de la novela que os prometimos(:

(Iremos subiendo poco  a poco)

Y... gracias por leerla!
Esperamos que os guste.
 

·INTRODUCCIÓN:

Esta es la historia de una niña llamada Lindsey de 13 años, una chica normal de ojos verdes y pelo castaño claro, muy guapa. Era feliz, tenía amigas, novio, unos padres que se querían...Hasta que un día todo cambió.

CAPÍTULO 1:
Un día normal, como siempre. Ella hablaba con sus amigas, se contaban cotilleos, paseaba con su novio, vivía con sus padres... Todo perfecto.
Al día siguiente...
-¡Mamá me voy al instituto!-
En el instituto la esperaban sus amigas como siempre, antes de entrar siempre se esperaban en la puerta para hablar, para despedirse de su novio que era un año más mayor que ella... y entraban cuando sonaba el timbre.
*Suena el timbre*
Las tres primeras horas habían sido como siempre, un rollazo, pero ya tocaba recreo.
Ella no lo sabía pero venían unos médicos para hacerles una prueba, de estas de siempre para ver como estaban.
¡Estaban muy nerviosas!
-Oye, Emma, ¿estás nerviosa?-
-¡Sí!, pero no creo que tenga nada, aún así estoy algo nerviosa.-
*Entran todos, Lindsey se prefiere entrar la última, al fin termina*
-Uff, menos mal...-Dice Lindsey.
-Ya ves.- Contesta Emma.
*Llega a casa*
-¡Holaa, mamá!, ya estoy aquí.-
*Suelta la mochila y se encuentra a su madre cocinando como siempre, pero la nota extraña, su madre no la quiere mirar a los ojos por miedo a llorar*
-Mamá ¿qué te pasa?-le dice Lindsey preocupada.
-Problemas de mayores-Le contesta su madre,Heder, mientras se le escapa una lágrima... 

Capítulo 2:
Al día siguiente, Lindsey se prepara como siempre para ir al instituto. Cuando entran, a primera hora, llegan el director y el médico que había ayer.
-Buenos días chicos, tenemos los resultados de las pruebas de ayer. Os llegarán a casa por correo, decírselo a vuestros padres. Antes de irme, quiero hablar con Lindsey en mi despacho, si puede ser- Dijo el director muy serio.
Lindsey estaba asustada, no tenía ni idea de lo que le iba a decir.
*Llegan al despacho*
-¿Por qué quiere hablar conmigo?- dice Lindsey nerviosísima.
-Lindsey, los resultados de tus pruebas médicas no han salido bien... Tienes una enfermedad- dijo el director con cara seria.
-¿Qué? ¿Pero... pero, qué dice, qué enfermedad?- murmura Lindsey.
-Lindsey...el médico te ha detectado un cáncer de piel- Contestó el director.
*Lindsey empieza a llorar desconsoladamente*
-Sé que es duro, pero tienes el 50% de posibilidades de salvarte. Tenemos que hablar con tu madre, en privado, cuentale lo que pasa y que se ponga en contacto conmigo y con otros médicos. ¿Cuándo podría quedar con ella?-Dice el director intentando animar a Lindsey.
-Mi madre... mi madre no puede esta semana...-dijo Lindsey llorando sin parar y tartamudeando.
-Bueno, tiene que poder. Esto es urgente, tenemos que hablar sea como sea, dile que ya llegará una carta por correo. Y así podré quedar con ella e informarla de lo que pasa e ingresarte de inmediato en un hospital. Ahora te puedes ir a casa, te doy permiso y tranquila.
Lindsey salió de allí. Cuando estaba subiendo a casa, estaba pensando: “acabo de engañar al director, le he dicho que mi madre no podía quedar y en realidad sí podía” Pero Lindsey sabía que su madre tenía demasiados problemas, y ella no quería meterla en otro lío. Pero algo tenía que hacer. Tenía que curarse y superar ese problema como fuera...


Capítulo 3:
*Llega a casa después de atormentarse todo el camino pensando, en lo que había hecho y en lo que iba a hacer. Llega a su habitación, tira la mochila y va a la cocina, que es donde habitualmente encuentra a su madre, pero esta vez ve que no está*
-¿¡Mamá!?- Preguntá Lindsey muy preocupada.
-Tranquila hija, estoy en mi dormitorio- Contestá Heder, su madre, limpiándose rápidamente las lágrimas para que Lindsey no la viera.
*Lindsey corre hasta allí*
-¿Mamá pasa algo?, la verdad es que estos días me tienes un poco preocupada, te veo extraña, no eres la persona que yo conozco que todos los días está alegre... Dime la verdad, ¿pasa algo? Sé que me dijistes que eran problemas de mayores pero... ¡NO TE QUIERO VER ASÍ! Quiero verte sonriente-
-Lindsey no te preocupes, no es nada...así que no te asustes, soy la misma de siempre, hazme caso- Contestó su madre aún todavía sin creerselo ella misma-.
-Bueno vale, te haré caso... Pero ¡riete, que hace mucho que no te veo!-
*Se ríen las dos*
Los primeros días Lindsey se pasó todo el tiempo mirando el buzón para ver si llegaba la carta y esconderla para que su madre no la viera.
Un día al al abrir el buzón, ve que hay una carta, la abre corriendo, pensándose que era la de la operación, pero al abrirla... se lleva una decepción, era de su novio, John, se extrañó un poco, porque él no suele enviarle cartas, leyó y ponía... :
Lo siento Lindsey, te amo mucho, lo daría todo por ti, pero creo que no podemos seguir saliendo... me he enterado de tu enfermedad... y no quiero ponerme en peligro, además si saben que estoy con una chica que tiene cáncer y que se le va a caer el pelo... me insultarían y es algo que no quiero, perdóname. Podemos seguir siendo amigos, ¿vale?
Un abrazo, John.”
*Lindsey rompió a llorar, no lo comprendía, ¿cómo se habría enterado? ¿quién se lo habría dicho? y... tanto que la quería... que lo daría todo por ella... ¿ahora le hace esto? ¿cuándo más lo necesita?*
Capítulo 4:
Ya había pasado una semana desde que le dieron esa trágica noticia. Algunos días no iba al instituto porque con todo lo que había pasado... lo del cáncer, lo de John... Le hacía creer a su madre que estaba resfriada o algo, aunque sabía que no estaba bien, lo tenía que hacer por su bien.
El miércoles se encontraba mejor y decidió ir, tenía que superarlo.
Estaba ya en la puerta y de repente lo vio, sí era John, intentó no mirarlo, ni cruzárselo, pero era inevitable, aunque quisiera no podía, lo quería... Las tres primeras horas se le hicieron eternas y sus profesores le llamaron la atención porque no estaba atendiendo, estaba pensando, pensando en todo lo que le había ocurrido, no se lo terminaba de creer.
Al llegar al recreo, tenía que encontrar a Emma, tenía que hablar con ella, debía hablar.
*La buscó, cuando la encontró se la llevó a un lugar donde no había nadie y se lo contó*
-¡¿Qué te pasa!?, ¿qué es eso que me tienes que contar?- Dijo Emma, muy nerviosa y preocupada, pues nunca había visto a su amiga así.
-Haber, Emma, esto no es fácil para mi y me va a costar... pero necesito contárselo a alguien-. Contestó Lindsey.
-¡Vamos suéltalo, que me tienes preocupada!-
-Bueno, allá voy. ¿Te acuerdas del otro día, cuándo me dijo el director que tenía que hablar conmigo?-
-Sí, sí, me acuerdo-.
-Ea, pues... parece ser que las pruebas que nos hicieron... no me han salido bien...-.
¿¡Cómo que no te han salido bien!? ¡eso no puede ser!- Respondió Emma muy alterada.
-Pues eso, que no han salido bien... que tengo... joder, no puedo ya ni decirlo...- Dice Lindsey mientras llora.
*Lindsey se va corriendo*
-¡ESPERA!-
*Emma la sigue, no soporta verla así y se estaba empezando a preocupar demasiado, al fin la encuentra, la sujeta e intenta animarla*
-Lindsey, basta ya, me estás preocupando demasiado, dime de una vez que te pasa, joder, no te quiero ver así-. Le dice Emma.
-¡Vale te lo diré! Me han detectado cáncer, cáncer de piel, soy un monstruo-. Le contesta Lindsey.
-¡NO, NO PUEDE SER! Deja de decir esas barbaridades, ¿un monstruo? ¡Eres lo más mejor que pisa este instituto! No digas eso, son cosas que pasan, pero tú tranquila te apoyaré en lo que haga falta, te lo prometo-.
*Se dan las dos amigas un abrazo*
Capítulo 5:
Después de desahogarse con su amiga, contándole todo lo que le había pasado, recordó que todavía le faltaba una cosa por decirle... y era lo que había pasado con su novio, John. Decidió pensarlo y pensó que sería mejor decírselo otro día.
Por la mañana se fue al instituto, como siempre, en una de las horas la maestra les dio una noticia:
-Haber, chicos os tengo que decir algo, por favor silencio-. Dijo la maestra intentando que se calmaran.
*Todos se callaron*
-¿Buena o mala?- Contestó Lindsey.
-Buena, buena-
-Os tengo que decir... ¡que haremos un viaje a Madrid!-
Empezaron a gritar como locos, porque Madrid estaba muy lejos de su ciudad, nunca habían ido y les hacían ilusión ir todos juntos.
-Pero... ¿cuándo, maestra?- Dijo Emma.
-Pues todavía no se sabe, ya os lo diré- Respondió la maestra.
Lindsey no estaba tan contenta, bueno, por una parte sí y por otra no, porque todo lo que le estaba pasando no tenía ni pies, ni cabeza, era muy extraño, nunca se le había pasado por la cabeza.
¿¡Cómo enfrentaría todo esto!? Primero le dan la malísima noticia de la enfermedad, después le deja su novio, ahora el viaje...
Terminadas las clases se fue a su casa. Tenía mucha hambre, pues por la mañana no había desayunado.
Cuando llegó entró volando a la cocina para ver que había de comer.
-¡Mamá! ¿qué hay de comer?-
-¡Macarrones!-
No sabéis la buena noticia que le dio su madre, los macarrones eran su comida favorita.
Cuando terminó de comer le dijo a su madre lo del viaje.
-Mamá hoy en el instituto nos han dicho que vamos a hacer un viaje a Madrid, ahora estoy más animada.- Le dijo a su madre, muy contenta.
-¿Sí? ¡que bien! No me puedo creer que mi hija vaya a Madrid y yo todavía no haya ido-
*Se ríen las dos*
Pero su madre recordó que le tenía que contar lo que le pasaba, porque ya creía que era mayor para saberlo...
-Lindsey te tengo que contar una cosa...- Susurra su madre un poco preocupada y nerviosa.
-Mamá...-

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